Dentro del tema anual sobre la salud, a fin de desarrollar la libre creatividad, original y expresión; el alumnado de 3º ciclo (5º y 6º de Primaria) realizaron diferentes cuentos. Os añadimos algunos.
La Salud
Érase una vez un niño que se llamaba Pablo. Pablo quería ir al zoo. Su madre ha comprado dos entradas y en la zona de serpientes se ha escapado una serpiente y ha picado a Pablo. Tuvo que ir al hospital.
Ha estado dos semanas ingresado,
porque tenía que tomar el antídoto para ponerse bien. Pablo ya está recuperado.
Leo Martínez Teixeira
LA SALUD
Érase una vez un niño llamado Ernesto que tenía 7 años y tenía una buena salud.
Pero un día
se puso malo. Empezó a tener fiebre, tos, mocos, dolor en el cuerpo,
escalofríos…
Estuvo así
varios días y sus padres decidieron llevarlo al médico.
El médico le
hizo varias pruebas y dijo que tenía gripe. Le dio medicinas para curarse.
El niño no
mejoraba y su salud empeoró mucho.
Los padres
le volvieron a llevar al médico, le hicieron pruebas y un análisis de sangre.
Después de
tener los resultados vieron que Ernesto tenía un virus raro en su cuerpo.
No sabían
cómo curarlo, así que tuvo que estar mucho tiempo en el hospital.
Allí había
muchos niños que también estaban enfermos.
Todos se
hicieron amigos y con los medicamentos que les dieron se fueron curando.
Cuando se
curaron todos ya se pudieron ir a sus casas. Estaban muy felices.
Ernesto
volvió a tener una buena salud.
Adrián González
La Salud.
Había una
vez una niña llamada Beatriz que siempre comía dulces, no se lavaba los dientes
ni las manos y nunca comía verdura, frutas, pescado…solo chuches y chocolate.
Un día le empezó a doler la barriga, al día siguiente le dolía más y ya en el sexto día le dolía un montón y no tenía ganas de jugar ni de comer.
Sus padres la avisaron de que algún día tendría que ir al médico por comer tantas chuches y Beatriz no les hizo caso. Ahora lo recordó y vio que tenían razón.
Después de
dos días Beatriz no paraba de vomitar, entonces fueron al médico y dijeron que
tenía una enfermedad. El médico dijo: ‘‘Tómate este jarabe y en dos semanas
vuelve para ver si has mejorado.’’ Y Beatriz dijo: ‘‘Vale Doctor.’’
Después de
dos semanas ya estaba mucho mejor. Fue al médico y le dijo que ya estaba bien,
que no comiese tantas chuches y comiese verduras, frutas, carne…
Y así fue
como Beatriz aprendió a comer de todo y ahora solo come dulces una vez al mes.
Celia Tejerina
Ángela
Érase una vez una niña que se llamaba
Ángela. Ángela era una niña que tenía que ir al médico muchas veces más que los
demás ya que ella pertenecía a una familia que había sufrido varias
enfermedades como el cáncer. Por eso ella tenía miedo a ir a las consultas.
Cuando llegaba al hospital, ella se
escondía detrás de su madre, Claudia, para que no le hicieran sus pruebas.
Cuando todo esto ocurría, su madre le decía: “Ángela, cariño, no tengas miedo.
Tienes que hacerte esas pruebas por tu propio bien, si no, puede que te pongas
malita”. Pero ella no se lo creía. Por más que todos le daban la razón a su
madre, ella seguía pensando lo mismo.
Hasta un buen día en que en su colegio
les dieron una charla de cómo no tener miedo a las médicos y lo importante que
era hacerse revisiones.
Desde ese momento, Ángela dejó de
tenerle miedo a las consultas y comprendió lo importante que era hacerse
revisiones cada cierto tiempo. Años más tarde, cuando eligió su profesión,
Ángela estudió Medicina y se dedicó a dar charlas en los colegios para hacer
que otros niños no tuvieran miedo.
María Díez
Vida saludable
Un día soleado, en el parque, Sofía
y Tomás estaban corriendo y jugando. Sofía, aunque le gustaba jugar, se sentía
cansada y dijo: "Quiero comer un dulce". Tomás, que siempre estaba
lleno de energía, dijo: "¡Comer dulces no te ayudará! ¡Vamos a comer una
manzana y a hacer un poco de ejercicio!".
Justo en ese momento apareció el
médico del pueblo: "¡Hola, niños! ¿Sabían que comer alimentos saludables y
hacer ejercicio puede darles mucha más energía?". "¿De verdad?",
preguntó Sofía. El médico dijo: "Sí, las verduras, los frutos y el
ejercicio ayudan a que tu cuerpo funcione mejor y te sientas más fuerte".
Sofía decidió hacer un reto: durante
una semana iba a probar a comer frutas y verduras en lugar de dulces y a hacer
ejercicio con Tomás. Al principio fue difícil, pero con el apoyo de Tomás,
comenzó a disfrutar de las zanahorias, las manzanas y de correr por el parque.
Una semana después, Sofía volvió al
parque. Se sentía diferente, tenía más energía y podía jugar sin cansarse.
Desde ese día, Sofía y Tomás hicieron ejercicio, comieron saludable y tuvieron
mucha energía para seguir jugando juntos.
Jorge Álvarez Arriola
LOS DIENTES DE JUAN
Juan era un niño muy bueno y
muy tranquilo, pero no se cuidaba a él mismo, por eso tenía muchas caries. Sus
padres le decían que se los lavara, pero él no hizo caso, por eso cada vez
tenía los dientes peor. Tampoco quería ir al dentista porque le daba miedo. Al
día siguiente era su primer día de clase, pensó que todos se burlarían de él,
por eso decidió ponerse una mascarilla.
Al llegar a clase sus
compañeros le preguntaban: ¿Por qué llevas mascarilla?
Como él tenía vergüenza de
decirlo, se fue corriendo al baño. Al final decidió ir a clase porque no quería
llegar tarde. Justo cuando se sentó vio un hada a su lado, sólo la podía ver
él. En ese momento el hada le habló.
-Hola, soy el hada de los dientes y vengo a decirte que si no te lavas
los dientes y no vas al dentista, nunca más te los cogeré. Yo quiero dientes
limpios y sanos.
Y Juan dijo:
-Pero, eso es aburrido.
-Ya, lo sé, pero es tu obligación, sino tus dientes se te caerán.
-Está bien, lo intentaré.
En ese momento el hada
desapareció. Al llegar a casa, Juan le dijo a su madre que quería ir al
dentista. Su madre no se lo negó. También empezó a lavarse los dientes y así Juan
logró tener sus dientes limpios y sanos.
Carolina Gil
DESORDEN MENTAL
Dentro de muchos, en una galaxia, había
un planeta único... como lo llaman los científicos el exoplaneta K2-18b, o como
lo llama el resto del mundo, la otra Tierra. Allí se consiguió ir a vivir.
Al principio todo iba bien, gente normal
de la Tierra original, trabajadores, niños, adolescentes... Una vida normal sin
nada que sospechar. Una Tierra distinta.
Un día un niño y su madre llegaron a casa
del colegio. Al llegar, vieron que todo estaba descolocado. Al principio no le
dieron importancia. Intentaron hacer una vida normal, como que si no hubiera
pasado nada. Pero poco a poco le fue pasando a toda la gente.
Al cabo de dos años paso de ser un planeta
como la Tierra e incluso mejor que la Tierra, más inteligente, más colocado y
organizado, pero se transformó en todo lo contrario, la gente no sabía hacer
nada más que comer, caminar y dormir.
Ese mes los científicos de la Tierra fueron a visitar la otra
Tierra, ya que los que vivían en ella eran demasiado tontos.
En un estudio que hicieron, los
resultados que dieron fue que había un parásito que iba descolocando detalles pequeños,
pero acabo desordenando todo el exoplaneta. Por culpa de ese parásito al
descolocar todo se perdió toda la salud mental y el parásito se la iba comiendo.
En el estudio vieron que si pasabas a partir de un mes en aquel exoplaneta el
parásito empezaba a atacar a su salud mental.
Los científicos de la Tierra original
regresan a ella para hacer un invento que desintegre al parásito. Era un
cacharro grande parecido a un aspirador industrial, gigante.
De regreso al exoplaneta se tomaron
un aperitivo. Al llegar a la otra Tierra, activaron el radar de parásitos y
empezaron a buscarle. Descubrieron que había muchos más que uno.
Tras una semana y media trabajando
con el aspirador y el detector, consiguieron extinguir al parásito y devolver a
todos la salud.
Unos meses después, los científicos
publicaron un libro que trataba sobre todo lo ocurrido con la salud mental.
Ese libro se hizo famoso y toda la
gente empezó a ser mucho más ordenada, ya sea en la Tierra o en la otra Tierra.
Samuel Román Calvo
SAMANTA Y ANTONIO
El médico llegó y la revisó. La niña le dijo sus síntomas y
también le dijo que ella de mayor quería ser médica. El doctor le dijo que si
un día ella quiere que vaya al médico y la enseñen alguna cosa sobre el médico.
La niña aceptó y tres semanas después Samanta fue al médico.
Allí la recibió el médico que la revisó el otro día llamado
Antonio. Antonio se puso feliz de que Samanta haya ido a visitarle y la llevó a
una sala de entrenamiento en la que había médicos entrenando con algunas
enfermades como el Tétanos, la rabia entre otras más que eran las más básicas.
La niña se emocionó mucho al ver eso y Antonio le dijo a Samanta si ella quería practicar. A lo que Samanta contesto que sí. Se puso una bata, gafas, una jeringuilla y fue a practicar.
Lo primero fue el Covid 19 y ella lo trató muy bien porque esa
prueba se la habían hecho porque tuvo Covid 19 de pequeña. Cogió un bastoncillo
limpio y se lo metió suavemente en la nariz el bastoncillo. Antonio que lo
estaba viendo todo la felicitó porque había pasado la primera prueba.
La segunda fue el Tétanos. Samanta se desinfectó las manos y
cogió una jeringuilla con agua simulando la vacuna. Fue al paciente y procedió
a decirle: Tranquilo, coge aire, suelta, coge aire, suelta. Le inyectó el agua
y Antonio le dijo que lo hizo de maravilla. Samanta quería hacer más pero eran muy
difíciles para una niña.
Samanta quedó satisfecha y le dio un abrazo a Antonio y procedió
a irse a su casa. Al día siguiente, Samanta le contó a su clase lo que hizo y
su clase la felicitó aparte de querer hacerlo también.
Daniel Caballero González
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